martes, 13 de mayo de 2014

FINISHER AGRIDULCE





Empezamos la odisea el viernes partiendo de Conil sobre las 6 de la tarde. Chemy, Iván, Tomás, mi tio José y yo. Equipo al completo y la ilusión a tope. Bicis montadas en la furgo y todo planeado xa llegar, ver el ambiente, tomarnos una cervecita, cenar en la “Cena de la pasta” y a dormir.
 
Llegamos a casa de mis amigos Rosi y Pablo (desde aquí agradecerles su hospitalidad) sobre las 23:30. Preparamos un poco el tinglao y a dormir lo que se pudiera pues  sabíamos que al día siguiente nos esperaba un día duro. Nos equivocamos, xq lo que nos encontramos se acercaba más al puto INFIERNO q a un día duro.

Llegamos a Ronda bien de tiempo, lo justo para no pasar mucho calor esperando en el campo de fútbol. Intentamos coger sitio avanzando lo máximo posible pues la cantidad de gente era impresionante y sabíamos que una buena colocación en la salida nos ahorraría mucho tiempo (aun así la única manera de hacer tiempo en este tipo de carreras con tanta multitud es salir bajo el arco, xq sino es imposible avanzar con los embudos que se hacen)Primer  pistoletazo de salida y recorrido neutralizado por las calles de Ronda hasta una rotonda de las afueras donde realmente se dio la salida oficial a las 10:30 de la mañana.


Pumm!!! Salida! Bellos en punta y allá vamos! Lo mismo que todos los años, unas 3.500 bicis intentando avanzar todas juntas, fatigas queriendo adelantar y caídas a ambos lados de la calzada y de repente lo que  ninguno queríamos oir ni ver, tiraron a mi tio José Ramos al suelo, dándose en el codo, y jodiendolo xo bien(finalmente tiene fisura en la cabeza del radio) y decidiendo a los pocos kms de la salida que se retiraba. El bajón fue tremendo, se me quitaron las ganas de correr, pues xa mi la carrera acaba de perder el sentido x el que fui, que era superar el tiempo del año anterior con él, pues fue quien tiró de mí y este año quería agradecérselo batiendo esa marca juntos. Después de varios “seguid vosotros” decidí  seguir adelante y afrontar el reto en solitario. Aquí  empezó la verdadera odisea…
En el camino había tantas bicis, tanta gente, que aunque quisieras apretar era imposible avanzar, 1:45 horas para 20 km!!!  Había momentos en los que me agobié y mucho.  Así que me tranquilice lo que pude, y en cuanto podía iba escalando posiciones. El tramo a bici se me hizo realmente corto, aunque fueron unas 5 horas y media llegué a la T1 con bastante energía. Estaba indeciso si comer o no en el cuartel o tirar a correr con las barritas que llevaba, y menos mal que decidí comerme esa hamburguesa y ese arroz xq sino las 3 horas xa la media maratón de montaña no creo que la hubiera terminado.
  
 Al principio con la cuesta de la Ermita me acordé un poco de tanta comida xo luego lo agradecí enormemente jeje. A mitad del tramo a pie fue cuando empecé a ver la peor cara de esta carrera. Gente bajo los árboles intentado buscar un poco de sombra, otros tirados prácticamente sin poder moverse e incluso otros vomitando. Los golpes de calor eran numerosos  Este año el sol era de justicia (unos 40 grados) En cada avituallamiento me echaba agua como si de una ducha se tratase. La hidratación era indispensable, gracias que llevaba tb unas “mezclas mágicas”, cortesía del coach Cagigas, que me ayudaron mucho en la hidratación durante la carrera. Intente correr lo más rápido posible xa quitarme este tramo del medio, xo era imposible. El desnivel hacia casi impracticable la carrera así que a marcha rápida fue la solución y aprovechar xa correr en las bajadas. Termine el tramo a pie cansado, con los pies un poco cocidos por el agua y la calor,  xo más motivado que nunca pues la llamada a mi madre y a mi niña  fueron las que me dieron la energía xa terminar entero.
De vuelta al cuartel xa realizar la T2 decidí llevarme la mochila de transición (el año pasado tuvimos problemas a la hora de recogerlas y este año no había ganas de esperar mucho, el único problema era que hablábamos de unos kilos a las espaldas, xo ya después de lo pasado q era eso?? ) Montarme otra vez en la bici fue algo un poco duro, mi culo todavía se acordaba de los 80 kms q ya llevaba, xo rápidamente volví a coger el ritmo y a pedalear con ganas. Sabía que sólo me quedaban 5 kms para tomarme esa birrita fresquita que tanto repone, así que enfile la famosa cuesta del cachondeo (a la que se la tenía jurada desde el año pasado que tuve que bajarme dos veces)que  se la quería dedicar a mi tío (que tanto le gusta subir) así que eso me propuse y eso hice, hasta arriba, sin parar, entre mi motivación y la de los demás corredores que me veían subir y me animaban a que no desistiera, lo conseguí! Y cuál fue mi sorpresa al terminar la subida q allí estaba mi tío esperando! Buaffff sensaciones inexplicables, las lágrimas en los ojos, las piernas a reventar y saber que ya quedaba lo mejor…
La recompensa de tan duro esfuerzo sabe Ronda muy bien demostrarla. Calle abarrotada de gente gritando y animando, entrada triunfal desde el primero hasta el último, aquí todos somos campeones y te lo hacen saber con cada grito, con cada aplauso. Ver el arco de meta, ver que lo has conseguido, q has llegado, q eres FINISHER, eres un CIENTOUNERO.


La conclusión q saco de esta “odisea” es q me encanta, me encanta las pruebas largas donde te demuestras de la pasta q estas hecho, no solo físicamente, sino mentalmente, donde la competición no es por llegar el primero sino simplemente llegar…

PD: La próxima vez que vaya será xa correrla a pie, escrito queda. Aupa!!!!!

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